Invertir en Vino: Lujo o Snobismo?

Las cuatro premisas para que alcance un valor añadido son: antigüedad, excepcionalidad, escasez y rareza

 

Cuanto más escaso es un vino de calidad, ésta se refleja en el precio, obteniendo el comprador una exclusividad, como en el mundo del arte. De hecho en mayo pasado la casa de subastas Christie´s subastó una botella de vino Chateau Pétrus 2000 con un precio de salida cercano al millón de euros. La originalidad de este caldo es que pasó 14 meses madurando en la Estación Espacial Internacional formando parte de un experimento.

Hasta este momento la botella más cara del mundo era un Romanée-Conti de Borgoña de 1945, subastado en Shoteby´s en Nueva York. hace tres años y la puja ganadora pagó 558.000 dólares.

El vino puede ser un activo financiero al que se le puede sacar una rentabilidad más que aceptable. Es un producto que está en auge, y está captando la atención de inversores que buscan rentabilidad, sin sufrir la volatilidad de otras materias primas, al estar considerado como un producto de lujo y no sufre variaciones siendo resistente a factores macroeconómicos externos como la reciente crisis del Covid-19.

En los últimos 20 años existe un mercado especulativo en torno al vino, cuya rentabilidad no ha pasado desapercibida a inversores en todo el mundo. La firma inglesa IG Wines, especializada en asesoramiento, posee su propia categoría con la que marca las pautas para convertir vinos en un producto de inversión, con el que consigue beneficios y retornos más importantes que con otros productos. Tienen botellas de ediciones limitadas que se pueden adquirir en Avanzada (antes de su salida al mercado), esta fórmula tiene una gran demanda por los países consumidores tanto en Europa como en América, y recientemente los países asiáticos y Rusia, han dado un gran impulso al sector vitivinícola.

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Existe un índice de precios global que marca el Liv-Ex 100 (London International Vinters Exchange), que es similar al Ibex 35, que cuenta con más de 500 distribuidores y establecen una lista con los 100 vinos mejor valorados, de las regiones vinícolas con mayor solera como Borgoña, Champaña, Ródano, Piamonte o la Toscana. Desde su creación en 2002, este índice ha obtenido ganancias superiores al 200%, con una tasa de crecimiento del 6,63%. Desde su creación el Liv-Ex 100 ha sufrido una volatilidad anual del 8,8%, por debajo de otros productos de inversión como el oro en lingotes o el petróleo.

Hay un factor externo que influye de forma directa en el precio y depende de una sola persona, Robert Parker, abogado de Baltimore, quién en 1975, publicó una clasificación para orientar a los consumidores a la hora de adquirir vinos. De aquí nació “The Wine Advocate”, donde publica notas de sus catas y fue en 1982, donde con su reconocimiento a la cosecha de ese año en Burdeos, con la nota de extraordinaria, lo situó en el mapa internacional del vino. Con el paso de los años su guía se ha convertido en la Biblia de las guías del mundo del vino, con lo cual su crítica influye en el precio de los mejores caldos del mundo. Su influencia ha conllevado críticas, por ser una sola persona la que puede hundir o ensalzar a una bodega por su apreciación personal.

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