El Ferrocarril que Une China con el Tíbet, Obra de Arte de la Ingeniería

El ferrocarril Qinghai- Tíbet una verdadera megaconstrucción

Es la línea férrea que a más altitud llega, superando los 5.000 metros de altura sobre el nivel del mar. En 1950, China se anexionó el Tíbet, y proyectaron construir una línea de ferrocarril, pero el resultado fue que fallecieron 3.000 trabajadores por mal de altura y congelación, por lo cual se aparcó su construcción.

Hasta 1984, la línea desde Beijing a Golmud, estaba en servicio, pero faltaba la  finalización hasta Lhasa. En 1999, se vuelve a anunciar que está en proyecto llegar hasta el Tíbet. La ruta entre las cimas de las montañas, se construyó en zigzag, para que pudieran mantener el gradiente constante a esas alturas. Pero la parte más compleja del proyecto era el permafrost: una capa de hielo siempre congelada, aunque no haya hielo o nieve.

El permafrost fue el principal problema del proyecto, ya que es una capa de hielo congelada casi siempre, que cuando se derrite en verano hace que todo se convierta en una ciénaga. La solución fue estudiar el comportamiento del terreno y adaptarse a él, la primera capa encima del permafrost, lleva una capa de rocas trituradas para mantener la temperatura y evitar su descongelación, pero en algunas zonas no era suficiente las piedras y se utilizaron termosifones, que son unos enormes tubos llenos de amoníaco, ya que es un líquido refrigerante, que consigue extraer el calor que se acumula y evitar la descongelación del permafrost.

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Con estas ingeniosas ideas se consiguió construir la carretera para que el tren circulara por sus raíles sin problemas, pero faltaba otro problema por resolver, como solventar la falta de oxígeno a medida que el tren ascendía. Para resolverlo todos los vagones llevan instalados generadores de oxígeno, con una técnica denominada separación por membrana, esto es, el aire exterior se comprime y se bombea por un sistema de varios tubos. Las paredes de los tubos están compuestos por una membrana con agujeros que filtran las moléculas más pequeñas de oxígeno, El nitrógeno desechado se expulsa, y el oxígeno reciclado va a los vagones.

Para seguridad de los viajeros cada vagón cuenta con un médico, para asistir a los viajeros que puedan sufrir mal de altura. En total, el trayecto tiene 44 estaciones con algunos tramos que discurren a más de 5.000 metros de altura y el trayecto de Beijing al Tíbet se realiza en algo más de un día.

Una verdadera obra de arte de la ingeniería humana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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