Como evitar la adicción tecnológica de los menores

Las adicciones tecnológicas se definen como el sentimiento de vinculación e incluso necesidad de estar conectados a internet, a través de cualquier dispositivo, estableciéndose una relación de dependencia emocional.

La clave para evitarlo está en la educación antes que la prohibición. El correcto uso de las nuevas tecnologías pasa por educar, no prohibir, comenta Esther Rincón, profesora del Departamento de Psicología y Pedagogía de la Universidad CEU San Pablo, en una entrevista concedida al diario digital El Independiente; e insiste en que la solución para evitar la adicción tecnológica entre los menores es la educación. La enseñanza por encima de la imposición es una de las claves para comprender a la generación actual de jóvenes.

La especialista afirma que hay que educar «en cuál es el peligro, cuáles son las conductas preventivas y cuáles las de riesgo». Este proceso supone un esfuerzo para el encargado de formar al menor. Una forma para que  sea más efectivo el proceso es fundamental «adaptar nuestro lenguaje a la edad del menor, entender su mundo y respetar sus emociones». De esta manera se crea un entorno de diálogo socrático (inducir a la reflexión en lugar  de dar las respuestas), y de construcción de reglas y de consecuencias a la infracción de las mismas.

La culpa de las adicciones tecnológicas es una responsabilidad compartida entre los menores y los adultos a su cargo. Los adultos hemos facilitado a los menores las llaves de un coche de última generación tecnológica, sin saber muy bien cómo funciona, si sabrán emplearlo convenientemente, o si será peligroso para ellos.

Señales de alarma de la adicción tecnológica

Una señal de alarma entre los jóvenes es el desarrollo de conductas agresivas consecuentes a la prohibición o imposibilidad del acceso a las nuevas tecnologías. La percepción del consumo de las tecnologías para satisfacer una necesidad es trascendental para atajar el problema. En este caso el sujeto antepone este uso adictivo de las tecnologías a sus diferentes obligaciones, familiares, académicas o económicas. La no ejecución, genera un malestar significativo, provocándole la imperiosa necesidad de llevarla a cabo para reducir este malestar, dedicándole cada vez más tiempo. Estas son señales claras de las fronteras entre lo que se considera una conducta «normal» y una conducta «patológica».

Por este motivo, cuando un menor emite una conducta violenta clara y directa, sea cual fuere el dispositivo al que se le impide tener acceso (móvil, Tablet, ordenador o similar), hay que actuar, ya que uno de los grandes obstáculos de la problemática es que avanza a mucha mayor celeridad que los medios para regularlos, no sólo a nivel científico, sino incluso ético y jurídico.

Rol de los responsables de evitar la adicción

La formación no es posible si los agentes implicados no tienen la preparación necesaria. Es de suma importancia dotar de las herramientas de filtro necesarias a sanitarios, profesores y padres. Estas permitirán conocer mejor al enemigo a batir, y ser conscientes de que éste tiene un gran potencial si se emplea de una forma adecuada en nuestra sociedad.

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