Retorno al hogar familiar: Los Jóvenes renuncian a su independencia al perder su empleo

Regresaron al hogar familiar durante el confinamiento, pero su independencia se ha truncado por la pérdida de su puesto de trabajo

Pedro, es uno de tantos miles de jóvenes que ha terminado sus estudios superiores y a falta de encontrar un puesto de trabajo, para lo que se ha formado, decidió cambiar de ciudad y se marchó a otra con más oportunidades laborales. Trabajaba en mensajería o en hostelería como su compañero de piso Javier, o María que trabajaba en una multinacional tecnológica, compartían piso y en estas que llegó el COVID-19.

María en febrero observó que en su departamento dedicado al turismo, se comenzó a cancelar reservas de turistas chinos y japoneses. Javier estuvo de baja laboral y su reincorporación coincidió con el decreto de estado de alarma. Su empresa lo ha incluido en un ERTE, con lo cual cobra menos de lo que pagaba por el alquiler de su habitación.

Emancipación tardía

La precariedad y temporalidad del trabajo de las generaciones más jóvenes tiene efectos más allá de los aspectos económicos. Los españoles se emancipan a los 29,5 años, y la media europea está en 25,9 años.El  Ministerio de Trabajo tiene la prioridad de buscar soluciones al para juvenil, pero de momento no hay ninguna medida específica para los menores de 30 años.

La foto fija del trabajo joven es elocuente: sobrecualificación, temporalidad y parcialidad; los jóvenes no tenemos trabajo en sectores esenciales y para colmo nuestros trabajos son los primeros que se han destruido, y esto nos lleva a la conclusión que se está cometiendo los mismos errores que en la anterior crisis.

Con estos mimbres, es vital volver a desarrollar un plan de empleo joven, que ya está elaborado, pero que no se llevó a ponerlo en práctica. La conclusión final es que la juventud vuelve a ser quién paga los platos rotos respecto a las políticas de empleo.

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