El café de las mañanas de Loli Galeano

Primera obra literaria de esta escritora novel, que decidió tomar lápiz y papel por una buena causa

Llegó a las manos de quién redacta el artículo como regalo de cumpleaños, y la persona que tuvo el detalle, conoce cual es el mejor regalo que se me puede hacer. El regalo en sí, que por su tamaño ya adivinaba de que se trataba, fue aún más sorprendente al comprobar el nombre de la autora y la buena causa a la que ha dedicado los beneficios que se obtengan.

La novela, de fácil y amena lectura discurre en la Gran Manzana, y en él podemos descubrir a mujeres sencillas, luchadoras, que no se amilanan ante las dificultades y los reveses que nos da la vida, y sobre todo valientes. La fortuna las hizo vivir una maravillosa aventura, y el café de las mañanas obró la complicidad de estrechar lazos de sincera amistad y desnudar sus sentimientos íntimos en torno a esa taza de café.

Cuando finalizaban su café y paseaban, por diferentes zonas de la ciudad por antonomasia descubrían lugares que nunca hubieran imaginado su existencia. Sin embargo a Lola, todos le resultaban conocidos, ella desde muy pequeña, gracias a sus progenitores que le enseñaron a amar la cultura y en especial el séptimo arte.

Con cada rincón de Nueva York, por el que transitaban, su mente volaba a las secuencias de las películas que desde niña veía interpretadas por grandes actrices y actores americanos. Todo en la gran ciudad era para ella conocido y cercano, a la vez que sus calles, sus tiendas y la gente que en la ciudad que nunca duerme, caminan ensimismados en su propio mundo era para ella la felicidad en grado máximo.

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Además de leer la obra de una escritora en ciernes, que se ha superado, no es menos ejemplarizante su altruismo al donar su beneficio a la asociación de niños con autismo Apnasurex, con sede en la extremeña ciudad de Zafra.